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日志


De creatione

 
 
 

Y vio Dios que era bueno, como comprobó el artista que los designios del azar también tenían cabida en lo que, en un principio, estaba fijado; así que no pronunció palabra, porque no era Él, sino uno más.

            Todo ocurrió a su debido tiempo, y la casualidad tampoco fue impuntual. Sin embargo, el reloj marcaba una hora posterior a la acordada. Dirigiéndose presurosamente hacia el lugar, sus ojos obturaban incesantemente, haciendo un análisis de superficie del entorno a la vez que miraban de pasada al frente y a los lados para no distraer el rumbo. Él aceleraba más sus pasos para acortar el momento del revelado en forma de recuerdos de aquellas instantáneas aleatorias sobre su pequeña libreta, amiga, enemiga y confidente, que aquella tarde había decidido quedarse en casa.

            Una inevitable regañina lo aguardaba al alcanzar su destino, por lo que, para cuando llegó de vuelta a su habitación y hojeó en su cuaderno hasta una superficie virgen que colonizar con sus pensamientos, cayó en la cuenta de que toda la información recogida anteriormente había quedado desordenada por el sobresalto. Hizo lo que pudo para recomponer todos los datos; comenzó por bosquejar aquello que recordaba con mayor claridad, pero, a medida que su lápiz trazaba nuevas rutas en aquel mapa blanco de hojas anilladas, menos se parecía lo que desde el principio del esbozo fue ficción a la realidad. En cualquier caso, él siempre había tenido una curiosa forma de ver todo cuanto se encontraba a su alrededor, por lo que probablemente estemos tratando de realidades diferentes. No obstante, prosiguió delineando, a la vez que añadía insertos escritos en los que matizaba los dictados de su cerebro.

            De súbito, una chispa surgió de su mente y la hoja comenzó a arder. Con enorme rapidez, quemó páginas y páginas a ráfagas de grafito para evitar que la llama se consumiese, dejando oscuras la habitación, la libreta y el recuerdo. Cuando esto finalmente sucedió, se tumbó en la cama, acostando su herramienta sobre la almohada, donde cerró los ojos para reposar, pero continuó trabajando sin darse cuenta.

            Cuando se hizo la luz en el exterior, en su cubículo no había constancia de ello. Las persianas bajadas convertían la habitación en un espacio estanco, y de no haber sido por aquel perro vagabundo que ladraba a la puerta de la única persona que le proporcionaba comida, él hubiera continuado visionando sin interrupción las imágenes que su cerebro le brindaba, archivos de la tarde anterior, grafito sobre papel.

            Se incorporó, agarró de nuevo su libreta y comenzó a transcribir a texto lo que el día anterior había quedado plasmado en imágenes. Mientras, se decía a sí mismo que no pisaría la calle en toda la jornada. Para no tentarse, no subió la persiana más de lo suficiente. No quería añadir más información a la recogida la víspera.

···

            Sólo necesitaba unos cuantos materiales y comenzaría a trabajar. Sabía perfectamente dónde encontrarlos: su armario, su viejo armario, contenía toda suerte de objetos hallados, ready mades sin firma que durante años fue recogiendo en sus derivas en pos del asombro que provocaba a sus ojos el encuentro con lo cotidiano. Sin embargo, en su mente y en su cuaderno, todo estaba por completo medido.

            Jamás comprendió que algo tan arbitrario e inasible como la inspiración perdía su razón de ser cuando se la sometía al pensamiento. Su frescura, la capacidad de sorpresa, ganaba en rigidez cuando perdía la espontaneidad y hacía tediosa su naturaleza libre y floreciente. Aún así, permitió que una gota de café tiñese y desdibujase parte del apunte en su cuaderno, cambiando por completo su apariencia y sentido.

            Aceptó el color, pero no aceptó el error. Consintió que la casualidad se manifestase interviniendo en el desarrollo temporal de su trabajo, pero se atribuyó el mérito sin decir siquiera “¡caiga aquí esta gota!”. Y, haciendo caso a ninguna orden, la gota se deslizó hasta absorberse y mezclarse con el papel. Entonces él vio que era bueno, como sonrió el pícaro Dios por haber logrado en un líquido instante añadir su impronta en lo que el artista llevaba días trabajando.

            Satisfechos ambos, ese domingo, descansaron.
 
 
 

Palencia lunar en la Gran Vía

 
 
 
 
"A casa y déjate de mapas", dice el poli requisando el spray. Inútil decir que no es Palencia, que es el lunar irregular de tu cadera. Que desde que te fuiste sólo vivo para pintar tu lunar por la Gran Vía. "Es como Palencia", te dije. Tú no sabías dónde estaba, aunque dijiste que sí, y dibujaste un mapa en el que Burgos tenía mar. Pero no importaba, que lo nuestro era amarnos. Una voz pregunta por la Plaza Mayor. Algo me empuja a responder "de dónde eres". "De Palencia". "Te acompaño".
 
 
(Gema F.E. _ Calle 20 _ diciembre 2006)
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Balance

 
 
 
 
Perdón. No podía empezar de otra manera. Me he perdido muchas cosas, demasiadas, pero me pesan menos que los quilos bajados durante el fin de curso a causa del agobio; lo que se me ha ido de unas cosas, me habrá venido de otras.
 
No, no me he enamorado. Tampoco he muerto y resucitado ni me he sometido a ninguna operación a vida o muerte. Entonces, ¿qué?, diréis. ¿El agobio? Esa no es una razón para nosotros. ¿Lo es para ti?... NS/NC, y no precisamente el programa de La Sexta.
 
¿Conclusión? Por aquí seguimos. ¿Balance? Haylo. Pero todo a su debido tiempo.
 
¿Qué vas a hacer? Dejarnos en vilo hasta una próxima entrega dentro de otros dos meses? Hombre, es que visto así suena muy feo, y os recuerdo que eso no es un diario personal... sobre todo no es un diario, supongo que ha quedado claro tras este parón desde Semana ¿Santa? No, no, tampoco he pronunciado mis votos e ingresado en un monasterio... espera, creo que mis conexiones neuronales aún no se han repuesto de la sobercarga de datos.
 
En fin, no te líes, que nos conocemos, Romerales. Bien. Rompamos el silencio, ya que hace tiempo que dejaron de sonar pasos entre estas letras e imágenes.
En este curso no es que haya aprendido gran cosa a nivel de grosor de libros o volumen de páginas, sino más bien a nivel personal. Si tuviera que poner un título a estos nueve meses, sería algo así como La primera vez conmigo mismo (copiad todos mil veces: "No pensaré mal"; prohibido Ctrl+C - Ctrl+V; enviádmelo por correo electrónico y seréis perdonados). No hubo fruto de esta unión, pero sí empiezan a verse resultados.
 
Lo cierto es que ha sido una dinámica interesante la de conocerse a través de la propia obra, saber más de ti, de tu trabajo de taller, de investigación y del porqué de tus procesos... sin arrepentirte ni llegar al extremo del suicidio (creedlo, no es tan difícil).
 
Y como esto no hay quien se lo crea sin pruebas que lo justifiquen, en los días sucesivos iré colgando las imágenes de los trabajos. Y tranquilos si no los comprendéis al principio, a mí me ha costado lo mío.
 
Un saludo, un beso, un abrazo, una bolsa de caramelos y dos euros de propina de parte de la abuela. Y como diría nuestra querida Rosa de España: me siento viv... y hasta ahí puedo leer.
 
 
 
 
 

Huellas... dueñas de su dueño,
manchas que se atropellan aparentemente invisibles,
líneas como un sueño.

Ellas, marcas organizadas, sutiles,
habitantes de un lugar pequeño,
desvaríos febriles.

Están y no; continúan y se van;
se transportan, se traspasan, se tiñen de suciedad.

Huella y definición, latencia permanente,
imposible repetición;
me pregunto si me pertenece,
pero la certeza es un no.

En la nada de un sueño...



L
as baldosas sentían el calor de sus pies descalzos, que se enfriaban a cada paso. Su camisón no quería continuar el camino, y se inclinaba vanamente hacia el lado contrario. El pelo no sabía adónde ir. Indeciso, ondeaba aquí y allá, recorriendo sigilosamente la geografía de un rostro casi níveo, que miraba impasible hacia el frente.


Los rostros colgados en el pasillo se cegaban con la luz de la luna, y ésta con la llama desprendida por una vela en su quinqué, que estaría flotando en el aire de no ser porque una mano de pulso firme la sujetaba y la arrastraba por delante de ella.


Una lágrima logró escapar, como un polizón en la noche, por una rendija estrechísima, burlando así a su carcelero de carne que, aunque despierto, parecía dormido, pues no provocaba ningún parpadeo, inerte, insensible.


La lengua pugnaba por abrirse paso tan sólo para impregnar de rocío el eco de una palabra jamás pronunciada, reforzada por el arqueo del césped moviéndose al otro lado de la ventana, mecido por el gélido aliento de una boca que sólo sopla.


Tras de sí, sus pisadas no dejan más que infinito negro.



Nunca la nada había estado tan clara. Ni tú tan pensativo.

Soy invisible...

En incontables ocasiones la vida nos pone la difícil prueba de leer entre líneas.

Sí, lo soy, mas quiero que me veas, que me hables, me susurres y sugieras.

Unas vacuas, otras con pinceladas de matiz... pero otras llenas de subtexto, a veces mucho

Y a la vez quiero ser nadie; sí, nadie, mas ser reconocido, apasionado y distante.

más importante que las propias palabras que se pueden leer a simple vista.

Quiero compartir todo esto contigo, mas soy egoísta.

 

Desenmascarar un texto oculto en otro es una difícil tarea que requiere de

Sólo descubre quien busca, mas sólo busca quien no descubre.

intuición y experiencia, no basta sólo con quererlo.

Descúbreme...

Pregúntate cuántos acrósticos quedan por descubrirse, cuántos jeroglíficos por descifrar,

Quiero saber qué es el arte, qué significa para ti.

cuántos códigos combinados para que puedas ver esto, subiendo y bajando por la

Cómo lo vives, qué te sugiere, qué me aconsejas

verticalidad de esta página interactiva, más allá de las fronteras de una hoja

que te explique o te enseñe...

de papel en todos los sentidos.

Quiero. Quiero y odio.

 

Entiéndeme. No puedo contártelo todo en un momento y sin conocerte, o dejar que

Odio que me espíes. Por eso me escondo.

me conozcas demasiado pronto como para cansarte de mí. No puedo. No debo...

Me tumbo a la espera de que mires en mi interior.

¿Piensas entonces que te engaño? Cómo te equivocas. Leyendo entre líneas se halla la clave

Sólo ahí puedes conocerme.

de todo, para todo... sólo tienes que encontrar la manera, y no seré yo quien

Mira, rebusca y desordena cuanto quieras; sólo si lo tienes claro sabrás adónde llegar,

te la diga... demasiado fácil.

mas lo que encuentres será sorpresa.

 

¿Literalidad? ¿Por qué piensas eso? Yo no he dicho tal cosa...

¿Quieres? ¿Te atreves?

Sí, estoy loco, lo sé, pero loco por leer entre tus líneas. Quiero tener la osadía

Pero... ¿qué quieres?

para hacerlo. ¡Déjame! Quiero aprender tus secretos...

...

 

Pero no te vayas... por favor... Y, si te vas, espero que encontrases el modo

...

de ver más allá de este texto...

Gracias por encontrar una parte de mí.

Uno tras otro paso

Miradlo... mirad al muchacho de la camiseta amarilla, miradlo... Camina solo entre una multitud de colores apagados, sólo le falta un globo rojo de la mano, miradlo...

Llueve... desenfundad vuestros paraguas; el chico, por contra, desenfunda su cabeza, se yergue, más alto, y lo siguen mirando...

Pasea por una calle que sigue igual que hace un tiempo. Todo está en su sitio, pero parece tan fuera de lugar...

Quien cambió fue él, que hoy camina una vez más por esos rincones, intercambiando sonrisas por miradas de extrañeza, sumergido en la lluvia, en sus pensamientos y en las canciones de su reproductor portátil. Cree mirar a la nada, pero sus ojos no le permiten ir más allá del cielo, y sonríe por la parte que le toca, y camina por el centro de la acera, como aquella vez que despreció la calidez de los soportales de la Calle Mayor en una tormenta de Sábado Santo, con los zapatos rozándole los talones cual penitente, los mismos zapatos que hoy lleva ya amoldados a los pies que lo transportan calle abajo, rumbo a casa... mas, ¿qué casa?

¿Cuánta gente le conoce sin siquiera saber nombrarlo? ¿Cuántos lo han visto recorriendo esa misma ruta años atrás y hoy lo recuerdan? ¿Cuántas veces tendrá que pasar con su camiseta amarilla, sus zapatos verdes y quizá su globo rojo para que alguien le arranque una palabra al preguntarle la hora o chocarlo?

Es un fantasma que va y que viene. Unos lo ven y otros no, y al revés. O nadie lo ve. O todos... o sólo el espejo que es testigo de su reflejo cada mañana.

Miradlo, pues en su soledad está acompañado de los ojos de aquellos que posan su vista sobre su camiseta amarilla... y seguidlo adonde vaya. Entonces él dará media vuelta para ir siempre a la contra del viento...

...Y llegará a su casa.

Y te vas...

Y anocheces, pero el recuerdo permanece.

Luce, brilla, seca pintada en la tela la tinta amarilla, y un texto que espera a ser escrito balbucea sin quererlo, me obliga... mas no puede haber coherencia, fruto de mi fatiga.

Inerte quedas, esbozado, ausente, en un fondo con matiz ambivalente.

Después, fotocopio el dinero perdido, y lo pago (la paradoja del vago). Y una charla de habitación dio conmigo en un gimnasio... ¿por qué ir? Entré con ganas de matar, salí con ganas de morir.

Me calmé, y ahora, a dormir...

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Weno, hacía bastante que no escribía... la verdad es que necesito ideas, porque estoy consumiéndome las neuronillas pensando en los proyectos que ahora nos embargan.

¡Jo! La de cosas que han pasado mientras yo estaba a lo mío: nuevo Papa, el gatito Joey de Aloma (desde aquí un besote para ella)... Pero bueno, veremos si se me ocurre algo y me queda tiempo para sacarle partido... acepto sugerencias, ¿eh?

Pues nada, un placer regresar. Ahí queda mi resumen del día. ¡Besos a todos, salud, dinero, amor y buen fin de semana!

La primavera, la sangre descoyunta

Sol radiante de equinoccio, y en mi cabeza nubes de tormenta. Dos días y medio pensando en... ¿nada? ¿Cómo es posible? Nada me alienta.

Achaco a la vigilia mi parón en el tiempo. Pienso. Pienso en el vacío. Pienso que pienso, pero, ¿qué pienso?... Pienso que quiero saberlo.

El ayer se hace eco de mi cabeza en un hueco. ¿Por qué hoy? Son tantos recuerdos para tan sólo un momento... son tantos momentos para tan sólo un recuerdo... ¿Por qué ayer? Si no lo hubiera vivido, pienso, ahora no lo estaría recordando...

¿Recordar qué, si no pienso en nada? ¿Pensar qué, si no lo recuerdo?

¿Por qué no lo entiendo, si el día está tan claro?

Que alguien me lo explique, porque yo no sé explicarlo.

Atemporal

 

 

Hoy he recordado el ayer de mi vida.

Una infancia al mundo abierta,

a cada sol, cada día.

Un futuro bien labrado desde atrás,

sin temor,

hasta lo que soy (con terror).

Y, ¿qué sé yo

lo que me espera

a la vuelta del camino

si no creo en el destino?

Si pudiera...

...si pudiera, como el vino,

mejorarme con los años...

...si pudiera, por un tiempo,

detener el calendario

y ponerme a revivir

tiempos pasados

y poder ver desde ayer

a lo que hoy he llegado...

...si pudiera verme recordando...

Quizá sea mañana

y así pueda verlo claro.

 

 

 

Desenmaletando...

El dedo gordo de mi pie derecho lleva todo el día asomando la uña a través del calcetín.

El reloj de la estación, adelantado una hora el pasado sábado, marca en once minutos el retraso del tren que me separará de los míos hasta el puente de mayo.

El llanto de un niño en una habitación, a escasos kilómetros de la Estación del Norte, sigue resonando en mi cabeza. Y las canciones que escuchamos juntos vuelven a hacerse eco en mi mente a través de los cascos de mi MP3. Y un recuerdo, acompañado de un "te quiero" se pronuncia en mis pensamientos.

Por primera vez, el sol me ha esperado todo este tiempo. Sólo se fue cuando entré en mi habitación, cuando supo que ya no lo necesitaría hasta el día siguiente.

Mañana quiero que brille otra vez. De momento, y hasta que llegue, la luna iluminará mis sueños y, antes que eso, me verá trabajando por las rendijas de mi persiana hasta que el reloj marque las tantas... Veremos, veremos.

Hasta mañana a todos.

Viajando...

Regional Exprés con destino: Madrid Chamartín... Vías paralelas y cuatro horas totales de viaje me transportarán acompañado de mis inseparables amigos, el recuerdo, el cansancio y los nervios. Billete para cuatro... Hasta la noche.

Hoy quiero cantar

, hoy quiero cantar. Gritar al viento que estoy vivo, hacer tantas locuras...

Hoy es un día extraño. Mi mente exporta recuerdos a mis oídos, recuerdos no tan gratos como quisiera. My Inmortal  llega a mí a través de los altavoces de mi ordenador. Es una música sedante, que aviva mis pensamientos, que me dice que hoy recomiende a todo el mundo 2000 & Gone, de Anathema, una canción que muchas veces podría expresar mi naturaleza interior cuando estoy solo y vacío la mente a la vez que lleno mis pulmones con el aroma de una varita incandescente de incienso con olor a vainilla.

Hoy quiero fijarme aún más en las pequeñas cosas. Quiero identificarme con los pliegues azarosos de mi trapo que, manchado de mis restos de pintura, anoche dejé caer sobre el suelo cuando el sueño cayó sobre mí. Quiero recorrer el circuito de los cables de mis cascos para escuchar música, que yacen sobre la mesa como una montaña rusa en miniatura. Quiero ser una chincheta más de mi corcho, la tecla número trece de mi teléfono, el láser que transforma en sonidos los datos de un cedé, una nota musical que sale de una ocarina, encontrando su libertad...

Quiero ser tu voz leyéndome, convirtiendo en sonidos lo que he escrito, recitando un poema como un puñal y repitiendo mi nombre para confirmar que existo...

 

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.

Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,

fingiré una sonrisa, como un dulce contraste

del dolor de quererte, y jamás lo sabrás.

 

Soñaré con el nácar virginal de tu frente;

soñaré contus ojos de esmeralda de mar;

soñaré con tus labios desesperadamente;

soñaré con tus besos, y jamás lo sabrás.

 

Quizá pases con otro que te diga al oído

esas frases que nadie como yo te dirá,

y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,

te amaré más que nunca, y jamás lo sabrás.

 

Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,

como un sueño que nunca llegaré a realizar;

y el lejano perfume de mi amor imposible

rozará tus cabellos, y jamás lo sabrás.

 

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento

-el tormento infinito que te debo ocultar-,

te diré sonriente: "no es nada, ha sido el viento".

Me enjugaré la lágrima... ¡y jamás lo sabrás!

 

Poema del Renunciamiento, José Ángel Buesa, Oasis, 1977

Cableado mundial

Bueno hoy paso de hablar de mi día porque si no algún profesor de Nuevos Medios podría morir virtualmente...  (No se puede ser más ton...) Esteee... Más que nada, el conjunto se podría definir como aburrido, a estas alturas de la tarde.

En fin, cumpliendo con lo que prometí ayer, os dejo una de mis poesías. Esta en concreto tiene como tema Internet. La compuse para un concurso organizado por una universidad chilena. Recibí el segundo premio, pero no pude asistir al acto de presentación (me pilla un poco lejos), aunque ganas no faltaban. Así que aquí os lo dejo. Espero vuestras opiniones. Colgaré más si os gustan.

 

CABLEADO MUNDIAL (©15/11/03)

 

Ríos comunicantes que confluyen en un puerto;

navegadores inertes que lanzan sus redes a todo aquel

que desee cogerlas.

Información, carpetas, documentos

y pancartas que saludan a los nuevos regimientos

(contingentes de personas que incorporan conocimientos

en páginas virtuales

de cultura o divertimiento).

 

Un sol que nunca se esconde

y una luna que nunca sale

son parte de este sitio donde

los sueños son reales

Y tanta gente hay que espera

para encontrar lo que busca,

y tanta gente hay que se alegra

porque la casualidad

le ha hecho hallar

lo que en sus anhelos escondía

día y noche,

noche y día,

y ahora no hace reproche

ni al amor ni a la amistad.

 

Y mientras contactamos todos

en el cableado mundial,

miles de ventanas se abren

para su sito allí buscar

y poder participar

en un mundo

tan cercano,

tan abierto,

tan variado,

tan completo

como es el virtual.

¡Odio a los pijos!

Manifiesto contra los pijos:

¡Hay que joderse! Perdón por comenzar de manera tan radical, pero es que ya a uno le salen los Snoopies por las orejas.

Me parece muy lícito que la gente tenga dinero y viva holgadamente en su vana felicidad, pero un poco de dignidad, por favor, que el resto somos humanos.

Así que hoy me gustaría dirigirme a este colectivo demiúrgico para reivindicar mi condición de persona, a la vez que para ensalzar la vida bohemia, ajena a los excesos y abusos de aquellos que disfrutan exhalando las toxinas de sus cigarrillos en la cara de los que no piensan poner sus vidas al servicio de la muerte, de aquellos que caminan con cuellos almidonados por las calles, con sus trapos bordados con nombres conocidos que no son más que nombres, de aquellos que pasean las carcasas satinadas de sus vehículos, que, al igual que el resto, no tienen más que cuatro ruedas...

Pero no envidio a esas máquinas de comprar. No. Yo también tengo dinero. Sí. No tanto como ellos. No. Pero no me importa en absoluto, pues soy feliz con lo que tengo. Y lo que tengo lo valoro el doble, porque me costó hacerme con ello. Es más, los compadezco.

Tantas veces he dicho esto es la gota que colma el vaso... pero claro la cosa cambia cuando es tu vida la que peligra.

Hoy, sin ir más lejos, un extraño olor invade el pasillo. Gaseoso... Por si acaso, bajo a recepción a dar la voz de alarma. Los conserjes, extrañados, no saben qué hacer, hasta que uno cae en la cuenta: un chico guarda su moto en la habitación... ¡y pensar que podemos morir porque a alguien se le antoje encender un cigarrillo...! Sí señor, fumar mata, ¡y de cuántas maneras!

¡Dejad de comparar marcas, precios, peinados y calidades! ¡Dejad de etiquetar personas! ¡Dejad de dormir con una moto y volved a coger vuestro osito (pero que no sea de Tous, por favor...)! Dejadlo... o seguid así, pero no molestéis.

 

Por lo demás, el día bien. Al final trabajé por la mañana, pero aún me queda algo. La vida del estudiante es lo que tiene... ¡Y vaya con la clase de animación! Es que a uno le bajan los ánimos de lo mal que transmiten algunas personas... Así que termino como empecé... ¡hay que joderse!

¡Por fin!

Bueno bueno buenoooo... ¡esta mierda me vuelve a funcionar después de casi una semana! Y total, por una bobada... ¡y yo echando pestes! (para variar...)

Pero ya está solucionau esto, así que vamos a armarla de nuevo, jejeje, que ya había ganasss.

Pues nada, que he colgau algunas fotillos mías y de mi gente pa que las veáis si eso, y de trabajos... pero hasta que no vayan saliendo buenas, nada, pero trankis, que haberlas, haylas .

En fins, nuevo cuatrimestre, 4 nuevas asignaturas que a ver qué tal se nos da... De momento las notas van bastante bien y esas cosillas (quien quiera saber, que pregunte), jejeje.

Y por lo demás, proyectos y más proyectos... y uno que me trae por la calle de la amargura... resulta que tengo que buscar (y encontrar, a ser posible) la frontera entre línea y mancha (hablando en términos dibujísticos)... ainsss. Por favor, ¡necesito que alguien me eche un cable!

Y todo por ser sincero a la hora de decir lo que pienso del dibujo. Ahí va esa:

 

Dibujo.

               

                Prolongación de una mano, continuación de la realidad.

 

                Fingir texturas, volumen, luz y sombra.

 

                Líneas.

 

                Continuas, discontinuas, cruzadas, curvas y rectas.

 

                Manchar una superficie bidimensional con trazados combinados que hagan reconocibles espacios coloreados de luz.

 

                Debate.

 

                ¿Hay una frontera entre línea y mancha? He aprendido que es difusa, como la progresión de una sombra sobre un cuerpo.

 

                He aprendido que es abierta, que me ofrece tantas combinaciones que veo difícil abarcar.

 

 

                Selección de una parte, visión de un todo.

 

                Dibujo.

 

                Congelo un momento con una brizna de ceniza, una gota de tinta, el roce del grafito o la caricia del agua acuarelada.

 

                Me lleva tiempo. Tres, cinco o quince minutos. No importa. De mi ojo al soporte no hay tanto trecho.

 

                ¿Mística? En absoluto. Es un proceso racional, analítico, perceptivo y mecánico. Algo que no sólo atiende a aspectos formales.

 

                Un dibujo encierra sentimientos, inquietudes, fantasías y pasiones. Combina explicaciones y explica combinaciones.

 

                Al igual que un texto relata y una palabra se hace eco, un dibujo también habla al que lo contempla. Es el más universal de los lenguajes.

 

                Un dibujo es más que una definición, más que lo que se ve componiendo en una superficie, más que un proceso intermedio que luego se cubrirá con pintura.

 

                Esbozar una línea como se esboza una palabra: con sentimiento, con ritmo, con acento... o como viene un pensamiento: automático, impulsivo... eso es dibujar.

 

 

                Aprendí a dibujar antes que a escribir. Aprendí a hablar antes que a hablar. Aprendí y sigo aprendiendo, experimentando... nunca termina el proceso. Nunca quiero terminarlo.

 

                Dibujo, sí. Imagino, transformo, creo y recreo. Compongo, pruebo... el dibujo es un juego.

 

            En el principio era la línea. Una línea con posibilidades infinitas. El principio de una inquietud que progresó de “semejar” a “ser”.               

                Dibujar es una y muchas cosas a la vez.

 

Hala, eso por listo, ¬¬.

Por lo demás, akí ando con mis gafotas nuevas, to contento, jejeje.

Y na, esto ha sido todo por hoy (creo que no me dejo nada en el tintero, después de tanto tiempo), así que sólo me queda decir que me firméis, plis, que no soy tan aburrido como para que paséis de mí... prometo visitar vuestros blogs (de hecho me gusta cotillear por ahí) y dejaros una firmilla y tal... Ains si es que cuando me pongo así no me soporto ni yo.

Pues nada, ahí queda eso dicho. Un besote a tol que lo lea y dos besotes al que me escriba algo (hay que incentivar a la peoplee ). Chau!!!